Incunables por así decir
[poemas que no pertenecen a ningún poemario]
Distracciones
Está demasiado visto
que uno esté muy triste y se vaya a la estación
a ver pasar los trenes
más trillado aún
que uno esté todavía más triste y se vaya a la estación
a hacer subtrenismo sin escafandra
por eso
porque mi tristeza es bebé de titán abandonado
voy a las ferreterías de las periferias
y compro kilos de tornillos
pero mis pies vulgares a la estación me llevan
y compongo una lágrima metálica
enorme en la vía de servicio
y con tanto desorden de obreros y de palas
uno distrae su tristeza.
Hasta ahora
nada es mejorable ni empeorable
quiero decir que nada me roza me quema
me eriza la risa alisa el desencanto
porque sólo una cosa supera al resto
ponerme los pantalones cortos de la tarde
y esperar a que llegue
la lana del invierno
y si no
echarme a dormir hasta la próxima estación.
Restatorial
Aunque los factores tengan nombres ordinales
el producto
sigue siendo el mismo.
Da igual por donde multipliques
yo
sigo
restando.
Última parada
Ya no estoy dentro del mapa
ya no soy
-desde esta curvatura de lo neutro-
ojos para no perderse
estoy viajando fuera
de la órbita amable de la monotonía
buscando hervor o helero
para mi cuerpo sin meridianos
ningún sol me ronda
ninguna sombra me envasa
ningún embuste me desinfla
estoy
retrotrayéndome a las arterias
de este imposible mundo sin sangre
en las penas.
In media res
Hoy debería ser jueves
perfecta mitad de la semana
o un espléndido mayo
casi pasando el ecuador
y yo debería tener quince años
en mitad de la pura vida
pero a los treinta sabré
que a la entera muerte nada le importan
las medias tintas
ni las medias ocres sin calor para el verano
ni la medianeza de un locus amoenus
interrogado millares de veces en toda la tierra
porque siempre brilla como una exclamación
en mitad del espacio
aunque aún no he comprendido
qué es el infinito o qué significa la eternidad
cuando doy vueltas al café de la mañana
y el azúcar se derrama sobre la mesa negra
como astros diminutos en mitad del universo.
Interruptor
A ciertas horas
cuando de pronto el sol luminosea
y te hace indolente, inmune, impune
impreciso, inhóspito, inserto en la infamia
insolado, insolente al instante
insurrecto de instinto
hasta volverteautóctono de la sangre
autor de efluvios y pastos
autopsiado de la propia mano
automático en la huida
autómata en la sal
autista en la celada
autónomo ese ele
autodidacta ese a
autárquico por vánitas
out por necedadEl mundo parece más tranquilo.
Transmutaciones
La tristeza
no nace ni se destruye
sólo se transforma
en hastío
que sólo se transforma
en tedio
que sólo se transforma
en asco
que sólo se transforma
en muerte
que sólo se transforma
en polvo
qué solo.
Lo telúrico y lo terrestre
Cuando un furioso imán me ama
soy acero tierno de cosecha nueva
o soy forja que destruir intenta todo
dependiendo de las fuerzas polares
o del sentir latente de lo humano en mí
soy agua en espiral buscando tuberías
o vapor que se libera hippy de su estado
soy la obediencia de la gravedad sobre la tierra
o tránsfuga de pájaro comecomiendo el aire
soy cuerpo al que la muerte alcanza
o inmortal si quiero
si llego a vencer
el temor al tiempo
a la manzana
a su gusano.
Retrospectiva
No regresar a la casa de juguetes
no amar más lo amado ni odiar la desesperanza
no querer volver a la pisada tierra
no recordar violento los primeros años
no romper el lacre de la lejanía
pero al volver aquí
al presente erizado enfurecido lánguido
todas las leyes me conducen al digerido tiempo
la cuna el tacataca el elástico la comba
el sueño dócil
y la invisible muerte.
Fronteras
Hay fronteras que carecen de alambradas
como aquella que un año dispusimos
una línea temblando imaginaria
no mezclar tus miedos con los míos
el mundo repartido en dos mitades
de ecuador a ártico tu vida
mi vida de antártico a ecuador
y permitimos a veces viajes
que acabamos deportados
que la cámara de fotos me arrebatas
que no acepto tus monedas
que mi academia es inválida en tu ley
que cultivo plantas que se mueren en tu norte
que tienes aves que no emigran a mi cielo
y se parecen nuestros dioses pero de lejos
y de lejos tus hijos se asemejan a mis hijos
y somos felices de lejos
como dos polos helados
derritiéndose
en desiertos diferentes.
Sedición
A tu creciente voy
a tu lana a tu lino a tu tejido interno
a tu fibra a tu fiebre a tu fábrica de luz
a tus atmósferas que tienden a expandirse
a tus corrientes a tu colada de llanto
a tu mugriento sentir cuando la fuente
a tu ajuste de amarras en el puerto
a tu guarida voy a tu guardada vida
a tu trampa sin tropa ni tropeles
con mi ostracismo a horcajadas
con mi mordaza hecha jirones
con triple giro salto brinco de 10 puntos
te arrellano en mi portal
te retengo en los tobillos
te silencio en mi garganta
ha llegado
la silente hora de la sedición
y nadie dice nada.
Tres pruebas
Parece que en el rostro
ocelos como lagos argumentan
las ganas caídas de vivirparece que en las manos
posos de café relatan
futuro de pozos angostados por la vidaparece que en el cuerpo
nimbos como oráculos predicen
7 años de concienciaparece que ha venido
lo siento.
No hay color
Al volver al mundo hoy
encontré las calles bañadas
en noctámbula trementina
coches y peatones no se ponen de acuerdo
ni en semáforos ni en insultos
todos los perros son dálmatas
los niños, que parecen de postguerra,
buscan los charcos como siempre
-ellos son ajenos al color-
la vida tiene un silencio extraño
como una película antigua de suspense
todos saludan asombrados
con labios y manos de ceniza
todos miran hacia arriba
como si las soluciones flotaran
o pesaran menos
pero la respuesta está bajo los pies
en el subsuelo
un eclipse de sustrato
ha segmentado el prisma de la luz
el hombre está asombrado
ante el enigma
y utiliza sintagmas telegráficos
ése o ése
o ese otro es culpable
alguien es quemado
en una triste pira gris
su alma necrosada salvará
su sinóptico cuerpo será prueba
de que ante la duda
todos los dedos son dardos.
Líneas divisorias
Se sabe ahora que todo lo posible
es imposible
queda abierta la veda para todos aquellos
que estén de acuerdo
con la sedición
traigan campanas cencerros y pendientes de la reina
todo badajo se vuelve imprescindible
en marcha queda puesto el sincronizadora un lado se pongan los más tristes
a otro los gozosos incluso de las penas
a este lado vengan los que piensan más allá
de la medianoche
a este otro los que mueren con el sol
anden a este margen los nostálgicos de los 80
al contrario los que entraron en el siglo XXI
de esta parte se sitúen los obsesos, los maníacos,
los que toman aspirina cada leve punzada
de esta otra anden los enérgicos, los que aprenden vasco
los que hacen diagramas en vacaciones
corran a este lado los sulfúricos, los sicalípticos,
los que corroen el aire con agua bendita
corran a este otro los correctos, los que dicen miércoles
y contra y recogen a los gatos mutilados por los niños
giren hacia aquí los estudiosos, los que saben de los astros
y conocen los nombres de todos los dinosaurios
hacia allí que giren los que buscan en la vida,
los que duermen de 4 a 5 horas y salen a la calle sin peinar...y bien
ya tenemos título:
Aquí yace medio mundo
murió de la otra mitad.
Si lagunas de dientes son cascadas
que sombrean el silencio
serpientes me trepan
como lenguas que nunca dicen nada
alacranes me sitian
asientos de anea son volcanes
que vuelcan insípida espuma
que lamen el paladar
como una alfombra de océano etílico
estampada entre los dientes ;estampida de gacelas
por el ojo cruzado de un verdugo
a mis pies llega
titánicos pasos
huyendo de la roca molde de caverna
si aceleradas lenguas
en fiestas de serpientes
con antídotos de muerte me envenenan.
En laberínticos inviernos
que azules no conocen
huye la ventisca de lo anclado
el agua teme a históricos desiertos
buscan ojos mordiscos en la niebla
y mis manos que tiemblan
de la penumbra buscando la salida
añadiendo a negritudes tintes de otros sueños
surcos de otras tierras
celestes de otros cielos
y mis pasos que treman
posados en la piedra que nunca queda inmóvil
en el hielo que cruje como otoños
en la arena que como lava fría ondea
abraza y traga
y llegan cuerdas que no llegan
y vienen manos que no alcanzan
y queda el cuerpo anclado al lodo
y todo queda atado al tiempo
un huracán que pasa y que me teme
pero no soy árbol
pero ve en mis manos ramas que ramas nunca fueron
y lluvia viene que mojarme intenta
y aunque no soy mares
ve en mi pelo olas que jamás rodaron
y me baña y vuelo
hacia nimbadas alas
hacia los vientos secos
que me impregnen de veranos
para seguir hallando inviernos.
Me canso de la noche de mi espalda
de la fosa de unos ojos de perro enfurecido
batallando con ganados de parásitos rabiosos
y perdiendo con la uñas astilladas.
Me canso de los números impares
es demasiado azul el cielo que me mira
y demasiado negra la zanja que me ciega
sobrevuelo charcos demasiado turbios
agarrándome a lianas enlazadas con horas y minutos;
el tiempo se rompe
las agujas de los años no soportan
el peso de la vida que me sigue
la vida pesa un llanto
y pasa siempre mojándome los pies.
Porque me aburro.
Me aburro de la brisa del aliento
que carcome remedando a soles fieros
sueros de tedio me desploman
deslizándome hasta el sueño
y hasta la pesadilla
de ser informe aceite denso
resbalando lento por cristales
o tremebundo dinosaurio
hincándose en el suelo al descubrirse inexistente
desde ayer.
Me canso del sueño
me aburro del agua
que gotea y desemboca
en una horma de piel de lagartija suicidada
garbanceando y avejentándome los pies.
Porque me aburro.